Macroscópicamente podemos observar una capa de tejido central que divide a la antera en dos tecas. Cada una de las cuales contiene dos sacos polínicos, también separados por una lámina de tejido. Histológicamente la antera presenta una epidermis denominada exotecio, debajo de la cual aparece una capa de células grandes y prismáticas, denominada endotecio, que interviene en la dehiscencia de las tecas. Los cuatro sacos polínicos contienen las microsporas que se convierten, como en el caso de esta imagen, en granos de polen. Cada saco está revestido internamente por el tapete, capa de células plurinucleares que sirve para nutrir a la microspora en formación. Entre las anteras aparece un tejido que se continúa con el del filamento, denominado conectivo. El filamento (no aparece en la imagen) une la antera al receptáculo. En el interior del filamento se encuentra un parénquima de células muy vacuolizadas que deja paso en el centro a un haz vascular.
En algunas flores los estambres y las anteras pueden aparecer fusionados. A esto se llama sinandria.
Según el tiempo de maduración de los estambres respecto los ovarios, las especies se llaman de distinta manera. Dicogamia si estambres y ovarios maduran a distinto tiempo, siendo protoginas si madura primero la parte femenina respecto a la masculina, y protandrias si madura primero la parte masculina. Las especies adicogámicas muestran una maduración simultánea de la parte masculina y femenina de la flor. En las especies basales de angiospermas predomina la protoginia, pero en la mayoría de las angiospermas son sobre todo protándricas.